
Puede que no haya una caja para ti. En la que quepa tu vida entera, sin huecos ni fisuras. Porque la libertad no sabe de espacio ni tampoco de lugar. De medidas, de cierres ni de moldes. No hay una caja para mi habla precisamente de eso: de cajas y de hormas. Pero también de libertad, de miedo, abuso, violencia y felicidad. Una reflexión acerca de la vida. Esa que, a veces, se quiere modelar antes incluso de que exista.